Carlos Olivares Calderón

Mg. en Construcción y Representación de Identidades Culturales

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Guillermo Ross Murray Lay-kim (22 de noviembre de 1944)

Poeta Iquiqueño. Funcionario de hemeroteca en Hemeroteca – Museo Regional de Iquique (Fuente Linkedin).

Poeta, historiador y profesor de literatura de la Universidad del Norte, Antofagasta. Tiene estancias y estadías en Antofagasta; en la precordillera de la II Región, en Iquique, Arica, y otras latitudes… posee antepasados escoceses por el lado paterno y chinos, por el materno. A pesar de aquello, se declara iquiqueño “de tomo y lomo”. Fundó el Taller Literario Murraleando las palabras, cuyo verbo “murralear”, inventó el poeta, tiene su origen en el apellido Murray. Ha publicado sus trabajos en distintas revistas culturales de los años sesenta y setenta, entre ellas: Tebaida, Germinal, Cormorán y Delfín, Hacia, Extramuros, Las espuelas del Ángel, La palabra escrita, Boreal y Mundo Nuevo. Poéticamente hace su entrada oficial al mundo de las letras, editado por Guillermo Deisler: “En tus propias narices” (Ediciones Mimbre, 1969). Entre sus publicaciones poéticas está: 1966: La juventud del centenario / 1969: En tus propias narices / 1970: En esta ciudad no sobra ningún niño (teatro) / 1971: Florencia (teatro) / 1976: Maramey / 1981: La calle Baquedano / 1998: Fábulas y Réfabulas / 1998: El coleccionista de miradas / 2013: Poesía en situación de olvido (Iquique). Recopilado de la investigación: Guillermo Ross-Murray y la poesía de la memoria del Norte de Chile, de Claudia Leonor Salgado Roa.

La siguiente entrevista fue realiza en la Hemeroteca del Museo Regional de Iquique, el día 18 de diciembre de 2018. En conjunto al artista sonoro e investigador Julio Lamilla Obando, que integra el equipo de investigación del Posgrado en Lenguajes Artísticos Combinados del Depto. de Artes Visuales de la Universidad Nacional del Arte. Para el artículo “Sobre-vivir. Fichas salitreras en el archivo de Edgardo Antonio Vigo. Redes de arte correo e intercambios transandinos: algunas notas sobre la relación entre Edgardo Antonio Vigo y Eduardo Díaz Espinoza”. 

G. ROSSMURRAY:       Nosotros éramos, ponle tú… el… como se llama acá… el… bueno, el que habla estaba ahí… Después estaba el Luis Moreno Pozo[1], de Tocopilla. El Oliver Welden[2], que ahora está afuera, creo en España. Después, el Ariel Santibáñez[3]. Que está detenido desaparecido. Se supone que su último paso fue por Villa Grimaldi. Y él. Es interesante. Porque justamente, le hizo una entrevista a Deisler también. En relación a su obra.

C. OLIVARES:              ¿Ariel Santibáñez, entrevistó a Guillermo Deisler[4]?

G. ROSSMURRAY:       Claro. Y aparece una vez en la revista Tebaida[5]. En un número de la revista, aparece esta entrevista[6]. Y Morales Fuentes[7], que esta en Antofagasta. También es del mismo grupo. De los años 60`. Es del norte. O sea, tuvimos sede en Antofagasta, y también en Arica. Y ahora, después, más allá. Tenemos. Primero en Concepción, esta “Arúspice de Concepción”[8], y quién era la figura central ahí, era Jaime Quezada[9]. Y más al sur, en Valdivia, esta “Trilce”[10] con Omar Lara[11]. Ahora, hay una revista a nivel nacional. Que es “Orfeo”[12], que era de Jorge Teillier[13]. Había después, el Floridor Pérez[14], sacaba unas ediciones que se llamaban “Hojas de poesías”, y el vivía en un pueblito que se llamaba “mortandad[15] (ríe). Ahora, junto con nosotros, estaba Guillermo Deisler. Porque, él de cierto modo, era quien hacía la diagramación de nuestra revista. Era el que hacía todas las cosas. Entonces, eran estos tres grupos, también lo conocían (a Deisler). Entonces. Ahora. Guillermo Deisler, tenía una colección de… incluso, todos nosotros publicamos ahí. Que se llamaba “Ediciones Mimbre”[16]. Pero eso es de Guillermo Deisler, por un lado. Ahora, nosotros los… los primeros libros de esta generación del 60`, publicamos con Guillermo. Ahora, la mayoría de esta gente. De nosotros. Era. La mayoría era de izquierda. Ahora, que pasa. Nosotros, somos una generación, en que el Neruda estaba demasiado lejos de nosotros.  Entonces, tenemos, otro favorito. Otras rutas. Que son más bien, italianos, ingleses. Nos hicimos más universal. No nos afectó tanto Neruda. Por que Neruda, prácticamente aplastó a los poetas de su tiempo. Después con el tiempo, han salido, unos que otros. El que se escapó, por ejemplo, fue el Nicanor Parra. Con su antipoema. El Gonzalo Rojas, con la cosa del surrealismo. Pero en general, Neruda, fue todo un… como se le dice, le hizo un mal (ríe) a la poesía. Más que nada aplastó a la gente. A nosotros no nos pasó eso. Estábamos más lejos.

C. OLIVARES:               ¿Dónde vivió en Antofagasta?

G. ROSSMURRAY:       Yo vivía en Baquedano #830. Frente al colegio San Luis. En pleno centro. Ahora… el que me dijiste la otra vez. Que fuimos muy amigos, fue el Eduardo Díaz.

C. OLIAVRES:               ¿Eduardo Díaz Espinoza?

G. ROSSMURRAY:       Eduardo Díaz Espinoza[17]. Fuimos muy amigos. Yo me iba a almorzar. Cosas por el estilo. Mira, este es un caso interesante. Porque el Eduardo, fue un hombre, prácticamente… un hombre de pueblo. Y que le gustaba escribir. Y todo. Entonces, y él… logró, estar, en el… cuando la Universidad de Chile. Él era primero, como… estafeta. Después llegó a ser amigo, hasta secretario del viejo Mario Bahamonde[18]. Que es una figura intelectual también. Junto con Andrés Sabella[19]. El que le dio el nombre a esta región con su novela, “Norte Grande”[20]. Pero, Mario Bahamonde, fue también una figura. Entonces, que pasaba… resulta que al Mario Bahamonde le llegaba cualquier cantidad de libros, revistas. Y quien las recibía era éste (Díaz). El Eduardo. Entonces, decía, este para ti chino (ríe). Estábamos al día en todas las cosas.  

C. OLIVARES:              En ese tiempo, me imagino, le servía para instruirse… que no existía internet…

G. ROSSMURRAY:       Claro, yo te digo… había varias revistas… en Cuba. Los jóvenes de Cuba. Creo que todavía están, “El caimán barbudo”[21], se llamaba la revista de los jóvenes cubanos. “La bufanda del sol”[22] de Ecuador. “El corno emplumado”[23] de Méjico. Entonces, había una como te decía, en Argentina. Esta con “Morán y Delfín”[24], de Canzani. Que había sido… él trabajaba en el puerto, de Buenos Aires. Los compañeros le financiaban esa revista. Entonces, en vez por ejemplo de decir número, el ponía viaje. Viaje número tanto… bueno… ahora. Por qué te nombro yo al… Morán y Delfín… porque ahí empieza la cosa de la poesía visual.

C. OLIVARES:               ¿Cómo se llama la persona?

G. ROSSMURRAY:       Ariel Canzani[25]. Y lo otro que te decía, que era un grupo, más que militante… que lo dirigía, Santoro[26], me parece. Bueno, otra revista que se llamaba, “Informe”. Ellos, entonces, tomaban temas contingentes… y escribían poemas. En tono, por ejemplo, siempre me acuerdo… de un boxeador que murió. Entonces, ellos hicieron un número dedicado a la muerte del boxeador.

C. OLIVARES:              …como algo medio político… periodístico. Pero ya desde algo más gráfico quizás…

G. ROSSMURRAY:       Como algo medio político y poético a la vez. Por ejemplo, quienes se acercaron, acá en la Intendencia hay un mural… de Gregorio Berchenko[27]. Que también era amigo de Deisler. También hizo poesía visual. Bueno, pero de todos los que he nombrado. Tal vez el que fue más insistente fue el Eduardo Díaz… yo también hice algunos. Bueno el arte postal que se llama.

C. OLIVARES:               El arte postal, arte correo. Que esta muy en boga. ¿Nace en los años 60? Muy contemporáneo a las fechas.

G. ROSSMURRAY:       Claro, que sí. Bueno, prácticamente todo el 73` también. O sea, prácticamente, 60` 70´.

C. OLIVARES:               ¿Y cómo fue el desarrollo en Dictadura?

G. ROSSMURRAY:       Bueno, ahí prácticamente fue más… ellos… Deisler, todo el grupo, de nosotros, se dispersó. Pero sí, de repente, fue más demoroso. Para llevar las cosas, había que hacer todo un recorrido. Por ejemplo, desde Antofagasta… alguien iba, y cruzaba la frontera. Y después llegaba hasta Buenos Aires, y desde ahí, lo enviaban a Europa. Esa era más o menos la ruta.

C. OLIVARES:               ¿De forma clandestina? Para poder defender la poesía.

G. ROSSMURRAY:       Lo que sí es que nosotros, no era tanto lo visual. Pero sí un poco… lo que el Eduardo veía… nosotros, sacábamos y que nadie veía… se llamaba “Gente al camino”, una hojita… bueno, yo por ahí tengo alguno. Y después también poco a poco, empieza todo esto, digamos, de la dictadura… sale acá nuestro amigo Gaitán. El “negro” Gaitán. Que es de Antofagasta y que hasta ahora esta dedicado a un poco a la… es más que escritor, fue una especie de gestor cultural. Gracias a él, salieron libros… Sergio Gaitán se llama. Ahora, en Antofagasta… había toda una unidad entre los pintores, y los escritores. Por ejemplo, yo te estoy hablando dentro de los … te mostré yo… unos… que tengo acá (se para a buscar algo). Pero hubo toda, con el Guillermo, fue una… como era medio judío ese, llegaba, a las seis de la mañana a la universidad a trabajar. Trabajaba así en una cosita así chiquitita no más. Era más bien, todo era artesanía, su imprenta. Llamémoslo así. Que era toda una cosita así no. Y él entonces, fundió, la cosa de las artes, fundió, el grabado con poesía.

C. OLIVARES:               Trabajaba más desde la gráfica, la ilustración, desde la técnica… ¿pero también producía desde la poesía?

G. ROSSMURRAY:       También trabajaba la poesía (Deisler). De los dos tipos, la poesía visual y la poesía lineal. Así le decíamos nosotros. La lineal digamos es la acostumbrada.

C. OLIVARES:               Julio Lamilla Obando, desde La Plata (Provincia de Buenos Aires), nos envió unas preguntas relacionadas ¿Cómo recuerda la experiencia del proceso de edición de su libro? Editado por Guillermo Deisler. ¿Cómo fue ese proceso?, ¿cómo se llamaba el libro?

G. ROSSMURRAY:       Yo siempre digo que cuando uno, comienza en esto… Es mejor ser publicado en una coalición. Porque queda integrado a una cosa mayor. Si yo saco este librito solo, bueno… y ahora, prácticamente las “ediciones mimbres” son de lujo. Mira, fue, nosotros, ahí… para el título, por ejemplo, estaba ahí, o sea yo le di un montón… a Guillermo, algunos poemas míos, para que él los eligiera. Ya. Él los eligió, y nos abocamos al título. Y estuvimos, como dos o tres semanas, y no, nos convencía. Hasta que yo le dije, mira, que te parece… tú pone tres títulos, yo, tres. Y le decimos a la Claudia. La Claudia era su hija mas chiquitita. Que la Claudia, saque el papelito. (Risas). Lo que salió, salió. Porque si no, íbamos a estar acá… bueno, y así lo hicimos. Entonces, la hija de Guillermo, sacó el titulo de mi primer libro que se llama: “en tus propias narices”. Y le pusimos, bueno en ese tiempo… con el epígrafe del “Che”: “hay que endurecerse, pero sin perder la ternura jamás”. Ese es del “diario del Che”. Del Che Guevara. Así, salió mi libro. Mira yo te lo voy a traer para que lo veas. Ediciones Mimbre, Antofagasta, fines del 60`, publiqué yo. Porque antes también, en una revista que era la nuestra… Tebaida. Y también una en Argentina. Yo salí en esa que se llamó, “poesía del norte de Chile”. Ilustrado por Guillermo. Ahí, celebrábamos juntos, los santos. Yo iba ahí, y les contaba cuento a los niños. Incluso, después de un tiempo, nos perdimos la pista. Pero incluso, después, reanudamos. Y yo ya estaba aquí en Iquique ya. Le empecé a escribir yo. Él estaba en Bulgaria. Y me dijo, escribe no más… pero escribe y envía la carta no certificada. Porque los milicos, lo primero que revisan son las cartas certificadas. Y bueno, resulta que (una anécdota), una vez yo estuve en Santiago… y alguien me consulta, compañero, cómo hace ud. para enviar las cartas…. ¿qué cosa? … lo quedo mirando, y le digo, voy al correo po (risas). Me queda mirando, como diciendo me está tomando el pelo. No si es verdad, ahora hay que tomar en cuenta que Guillermo, no solo estaba en la poesía, también estaba en el Teatro. Porque él también hizo escenografías, para Teatro. O sea, realmente era un hombre que se movía en todas estas artes, de diseño, en el área de la gráfica.

C. OLIVARES:              ¿Cuál era su relación con el ambiente cultural de aquellos años, alrededor de la Universidad de Chile en la ciudad de Antofagasta?

G. ROSSMURRAY:       Nosotros le hacíamos la competencia a Concepción. Porque nosotros, tuvimos la suerte de tener en el teatro al Pedro de la Barra[28]. Que es el fundador del teatro chileno. Y yo fui muy amigo de él. Porque él decía, uno tiene que confesarse con los curas o con los poetas. Yo me confieso con los poetas. Y íbamos a comer ahí de repente. Entonces, yo prácticamente… mira yo, incluso por un lado yo estudiaba en la norte, en la Universidad del Norte. Pero, mi libro fue auspiciado por la Universidad de Chile. Por la Escuela de Artes Plásticas y Manuales de la Universidad de Chile, sede Antofagasta. (se ríe) A través, incluso hubo por esos años, si tú lo buscas… una exposición famosa, en Santiago, que se llamaba… o sea, por los años 60´, finales de los 60´… que era de Cézanne a Miró. Incluso es una exposición que solamente estuvo en tres partes; Buenos Aires, en Santiago y en Caracas. Y para variar, en Santiago, sucedió lo que siempre hace el chileno. Las pinturas con todos sus resguardos, pero no faltó el idiota, que con un lápiz de pasta le puso un punto a una. Se armó el tremendo escándalo. Porque imagínate tuvieron que enviar a Estados Unidos la obra. Se armó un queso, ahí. Ahora a esa exposición, yo fui, integrando la delegación de la Escuela de Artes Plásticas y Manuales de la Universidad de Chile. Yo recuerdo que la pintura más grande era la de Cézanne, que era “el niño del chaleco rojo”. Y una de las más chiquitas, era de Dalí. Mira, era así como la caricatura que tienen, era así no más… y se llamaba, todavía me recuerdo: “la extraña / sensación / de / metamorfosearse”. Pero realmente fabulosa. Quedé embobado con Dalí. En general, era toda una exposición que causó, fue muy importante para ese tiempo.

C. OLIVARES:              En esta relación, entre el dibujo, el diseño, que ejercía Deisler, en su libro editado, ¿se podría denominar como un acercamiento a la poesía visual?

G. ROSSMURRAY:       No, no, están ilustrados. Por Guillermo Deisler. Incluso, cuando esta en Alemania. Yo le envié varios poemas, pero, él transformó en poema visual, uno de mis poemas. A veces también, me enviaba originales, pequeños, de sus trabajos. Y de otra gente también. No solamente se limitaba, sino que se compartían junto a otros artistas. Por ejemplo, hay un trabajo que tiene un círculo, y entonces dice así: “acarícialo, y será un círculo vicioso” (se ríe) … También por aquellos años, empezó a surgir ese teatro, que no era teatro de escenario, sino que, por ejemplo, los actores iban a una pastelería, y empezaban a discutir, y se armaba todo un barullo… nosotros hicimos también ese teatro en Antofagasta, que era un tipo de teatro político. Se metieron en la fila como público, y entonces de repente se armaba una discusión… y la gente respondía a eso (se ríe) … porque creían que era una pelea del público, y no po… eran actores también. Bueno, por supuesto después del 73`, todo eso se acabó. Totalmente se apagó todo, incluso nosotros, en ese entonces. Todo fue un llamado a la censura. Todos estaban censurados. Prácticamente, nos desintegramos totales. Perdimos bastante comunicación. El Ariel Santibáñez, se va a Santiago, y después pasa a ser detenido desaparecido.

C. OLIVARES:               ¿Conoce cuál era la relación que tenía Eduardo Díaz Espinoza y Guillermo Desiler, con Edgardo Antonio Vigo?

G. ROSSMURRAY:       Bueno, no solo de amistad… sino también de creación. En las cartas, el Guillermo alude a ellos. Con Eduardo Díaz Espinoza, fuimos muy amigos. (Se para a buscar un documento, de fondo se escucha la radio el salitre). Le escribí un poema a Eduardo cuando se murió… Guillermo también experimentó en el arte sonoro. En ese tiempo, con la Universidad Técnica también hizo algo. En Antofagasta, estaba la Norte, La Chile, La Universidad Técnica, y la Escuela Normal. Incluso, nosotros los iquiqueños, cuando llegábamos hacíamos toda una asociación de todos los iquiqueños, y bueno, generalmente, las reinas de las universidades eran iquiqueñas. La orden era votar por la iquiqueña. Y se hacían fiestas para conocernos, y bueno, nos conocíamos todos. También, yo estuve en la cordillera. De San Pedro, más hacia la cordillera, en Toconao. Por ahí, yo tengo un poema publicado. Con Eduardo fuimos muy amigos, realmente muy amigos. Una de las anécdotas, era que su esposa, como que no le gustaban muchos los libros, y los discos. Entonces, se compra unos libros y le ponía mi nombre… Guillermo, tanto, tanto, y entonces, yo iba a almorzar los fines de semana, y ya me iba yendo, entonces, llegaba la esposa, y me decía, “este, que no le devuelve sus libros. Acá están. Y me llevaba una bolsa, y yo obligado a llevarme los libros (ríe) y después se los llevaba a la universidad. Y al final se separó, y su segunda pareja fue una bibliotecaria (ríe)… Eduardo Díaz Espinoza. De su primer matrimonio tuvo tres hijos. Una de las primeras veces que yo fui a su casa, que vivía en la población Chango López… ha acá está (encuentra el documento), murió el 23 de enero del 2009. Ahí murió él. Eduardo Díaz Espinoza. El 23 de enero. Y mira curiosamente el día que también murió Nicanor Parra. El 23 de enero de este año. Yo le prologué su primer libro, “Los mitos derrotados”. Eran poemas, que no alababan lugares íconos de Antofagasta. A la avenida Brasil, le decía jardincillo, o de la portada… le decía algo así, que tanto orgullo, cuando eres simplemente un montón de caca (ríe). Yo le hice, el prólogo, los mitos derrotados… Lo que se hacía en Antofagasta, eran los famosos cumpleaños. Se compraba la torta, se hacía todo el aparataje como que fuera un cumpleaños. Pero no era cumpleaños. Nos juntábamos a planificar. Hasta el 75`que mataron a un amigo. Y después quien tomó toda la cosa, fue Sergio Gaitán. Que tenía un grupo que se llamaba “Recital”. Incluso, se nos acercó una persona que era de la pampa, y que era obrero y le gustaba escribir. Era el Hernán Rivera Letelier. Y bueno, primero él era poeta parriano. Seguía a Parra. Y nosotros le dijimos que mejor se enfocara en escribir cuentos. Y empezó a ganar en los concursos, y después cuando empezó con la novela, primero era un cuento así, le iba a poner la niña de los buques.

Fotografía: 18 de diciembre de 2018 – Hemeroteca del Museo Regional de Iquique

[1] Poeta Tocopillano. En la universidad formó parte del colectivo “Germinal”, grupo literario que realizó actividades en Antofagasta. También incorporó al grupo Tebaida. Poeta, escritor y gestor cultural, estudió administración y pedagogía. Pasó por los más increibles oficios, de vida azarosa, de altos y bajos. Moreno nos dice: “creo y entiendo que toda poesia es social, por cuanto el arte es siempre, en la mayoría de los casos, lanzado hacia la sociedad… escribo para y por la sociedad”.

[2] Oliver Welden (1946 – 2021) Nace en Santiago. Autor del Perro del amor, residió en Antofagasta entre 1966 y 1967. Después en Arica. Se desenvolvió como agente de la cultura poética chilena y latinoamericana, tuvo un programa radial, se hizo cargo de la columna “Caleidoscopio de Tebaida” del diario La Defensa de Arica. Realizó labores de extensión cultural para la Universidad de Chile y, junto a Alicia Galaz, Guillermo Deisler, Ariel Santibañez y la ayuda de un conjunto amplio de poetas a lo largo de Chile, publicó una de las revistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX: Tebaida Chilepoesía.

[3] Ariel Santibañez Estay (1948-1974). Nació en la ciudad de Antofagasta. Estudió un año de padagogía en Castellano en la universidad de Chile, sede Arica, donde en 1968 se unió para realizar diversas actividades culturales. Trabajó de forma cercana con Guillermo Desiler.

[4] Luis Guillermo Deisler González (1940-1995). Grabador, ilustradr, diseñador, poeta visual, artista visual y editor a través de impresiones artesanales. Entre 1958 y 1960 estudió en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, donde se especializó en técnicas de cerámicas y grabado. Además realizó estudios de diseño teatral, escenografía e iluminación en la Escuela Nocturna de Teatro.

[5] Revista Tebaida – Fortaleza del desierto de Atacama. Fueron los poetas del 60 en el Norte; los Tebaida; poetas de la Retaguardia, vanguardia en el Pukará, en la fortaleza en el desierto de Atacama; poetas que construyeron un castillo con alas; una revista que se hizo un lugar en Hispanoamérica, con mucha ayuda de sus símiles de más al Norte: del Perú (Winston Orrillo, José Luis Ayala, Alberto Varcarcel, Omar Aramayo, Rosa del Carpio, Arturo Corcuera, Alejandro Romualdo, etcétera); una generación nortina que militó y dialogó con América: desde la Revolución Cubana hasta el Golpe de Estado; entre el hippismo de Kerouac y la marcha barbuda del Che.

[6] El pasado 18 de junio se cumplieron 51 años desde el comienzo de la actividad visual en Chile, según lo mencionado por Ariel Santibáñez -poeta chileno desaparecido en dictadura- en la entrevista realizada a Guillermo Deisler publicada en 1971 en la Revista Tebaida Nº6. Ese 18 de junio de 1969, Deisler hizo circular 100 ejemplares de su primera auto-publicación en Ediciones Mimbre, y cuya importancia radica en ser una de las primeras expresiones del Libro de Artista en Chile.

[7] Miguel Morales Fuentes (Capitán Pastene, 1939), es autor de Elegía y Regreso (Santiago, 1966) y del Herrero y su noche, poemario publicado con el auspicio d ela Universidad del Norte, Sede Antofagasta en 1972. Es cofundador del grupo Tebaida de Arica y de la revista Homónima. En Santiago mantuvo Ediciones Tebaida con siete títulos publicados. Poemas suyos aparecen en la revista “Cormorán y Delfín” de Buenos Aires.

[8] El grupo Arúspice surgió oficialmente en la Universidad de Concepción el año 1965, pero ya desde el año anterior sus miembros se reunían bajo el nombre “De los amaneceres” y daban a conocer sus trabajos en una publicación del mismo nombre.

[9] Jaime Quezada, poeta, ensayista y crítico literario. Estudió Literatura y Derecho en la Universidad de Concepción; allí fundó el grupo y la revista Arúspice. Su poesía se nutre más bien de temas cotidianos y tradicionales, como la familia y la vida en medio de la naturaleza.

[10] La revista Trilce fue uno de las manifgestaciones más importantes del colectivo que lleva su nombre, funció en Valdivia, durante los años sesenta, al alero de la Universidad Austral. Donde fue fundada por los poetas Omar Lara y Carlos Cortínez. El año 1964, fuero invitados los más representativos poetas de la Generación Literaria de 1950.

[11] Poeta, editor y traductor. Nació en el pueblo de Nueva Imperial, en el sur de Chile, el día 9 de junio de 1941. Fue el fundador y principal impulsor del grupo y la revista de poesía Trilce. Tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, Omar Lara fue encarcelado tres meses, tras lo cual se exilio en Lima, Perú; desde allí partió a Europa, asentándose finalmente en Rumania, donde se graduó en Filología en la Facultad de Lenguas Romances y Clásicas de la Universidad de Bucarest.

[12] La revista Orfeo fue fundada el año 1963 por el poeta colombiano Jorge Vélez y el poeta chileno Jorge Teillier. Originalmente fue concebida como un cuaderno de poesía, de aparición mensual y extensión breve, con el tiempo cada edición llegó a superar las 380 páginas. El objetivo fundamental de los gestores de revista Orfeo, fue el de ofrecer un espacio abierto de creación, discusión y difusión para la poesía, tanto de autores nacionales como extranjeros, así también de autores jóvenes.

[13] El poeta Jorge Teillier nació en Lautaro, Chile, en 1935 y murió en 1996. La poesía de Teillier descansa en principio en la tradición de la representación lárica (poesía del lar, del origen, de la frontera), aunque su obra trasciende el rótulo del arraigo lárico cuyos antecedentes se encuentran en Chile en Efraín Barquero (V.) y Rolando Cárdenas. Sus poemas arrancan del recuerdo ingenuo y la nostalgia con una cierta esperanza de asir el paraíso perdido, el cual paulatinamente se desintegra y se convierte en pura imagen soñada.

[14] Su poesía, considerada exponente de la corriente lárica, incorpora también elementos de la antipoesía y la literatura tradicional. Desarrolló una valiosa labor de recopilación y difusión de la narrativa popular y colaboró con varios medios de prensa.

[15] Localidad rural de la comunda de Los Ángeles, Región del Bío Bío.

[16] Fueron de los primeros que impulsaron el proyecto editorial dirigido por Desiler entre 1963 y 1973. Por una parte, la voluntad de oponerse a la ética y la estética de la edición comercial, reivindicando el trabajo artesanal y la participación conjunta de autores y editores. Por otra, el deseo de difundir la obra de autores situados tanto dentro como fuera de los círculos intelectuales, respondiendo así a la necesidad de ampliar la esfera de circulación de la literatura. De acuerdo a estas convicciones, salta a la vista la prolijidad con que cada volumen fue encuadernado a mano, incluyendo todas las publicaciones de grabados originales de Deisler. Ediciones Mimbre publicó asimismo una gran cantidad de folletos con selecciones breves de poemas, para ser distrubuidos en forma gratuita y masiva.

[17] Poeta de Antofagasta. Nació en 1937 y fallece en 2009. Fundador del Círculo de Estudios de Literarios Escritor, publicó los libros: «Los Mitos derrotados» (poemas); «Elegía al Chango López» (poemas); «Pequeña Guía Literaria de Antofagasta» (ensayo), «Aquelarre (alquelagarre)» (antología) ; y además fue editado en varias antologías poéticas y revistas. Tuvo los programas «Glosas del Mediodía», en Radio La Portada; «Surcando surcos» en Radio Antofagasta.

[18] La figura de Mario Bahamonde está indisolublemente ligada al desarrollo y difusión de la poesía y la narrativa nortina, siendo junto a Andrés Sabella el principal impulsor de una verdadera literatura del norte de chileno y uno de sus mejores retratistas.

[19] Andrés Expedito Florentino Sabella Gálvez fue un poeta, escritor, periodista y dibujante chileno, adscrito a la llamada generación literaria de 1938.

[20] En la novela se funden la historia, el relato, la crónica y la poesía. Sabella dice: “Es la historia del movimiento obrero en el Norte, encarnado en Rosendo, una capitalino que se hizo proletario en la pampa… es la historia de Antofagasta”. 

[21] El Caimán Barbudo. Revista cultural de la juventud, comprometida con lo más avanzado y revolucionario de la cultura cubana e internacional. Sus páginas dan cabida al pensamiento cultural, la crítica de arte y literatura y el análisis social. Promueve y difunde la labor creadora de los jóvenes intelectuales.

[22] La revista del Frente Cultural, Quito – Ecuador.

[23] (1962-1969) fue una revista literaria bilingüe mexicana pionera en la difusión de la poesía beat en Hispanoamérica. Fundada por Sergio MondragónMargaret Randall y Harvey Wolin en la Ciudad de México en 1962, con el propósito de divulgar la poesía estadounidense y latinoamericana.

[24] Revista argentina Cormorán y Delfín, publicada entre 1963 y 1973, por Ariel Canzani D., un escritor «nómada» que ha vivido, escrito y publicado en diferentes idiomas y países. La revista se presenta como un puente hacia la creación de una comunidad internacional de la poesía, dibujando viajes quijotescos con el fin de destacar las diversas ramificaciones del «planetarismo» presentes en el mundo, sobre todo a través de la traducción.

[25] Ariel Canzani D. (1928-1983) Poeta. Fue director de la revista Cormorán y delfín, una de las publicaciones de poesía argentina más difundidas por el mundo en las décadas del 60 y del 70.

[26] Roberto Jorge Santoro fue un poeta argentino, quien utilizaría a Buenos Aires como centro de su decir poético. 

[27] Estudia Arte con mención en Escultura en la Universidad de Chile.
En 1975 obtiene una beca en Escultura en Metal en Belgrado. Realiza diversos estudios de especialización en Francia donde desarrolla una amplia carrera docente, así como en Chile.También ha participado en el movimiento de la «poesía visual» y el «arte postal«.En sus esculturas desarrolla una forma de trabajo mecánica y lite las piezas.
Prefiere la abstracción de Held. Experimenta con diferentes materiales.

[28] Pedro de la Barra García ​ fue un profesor, actor, director de teatro y dramaturgo chileno, galardonado con el Premio Nacional de Arte de Chile en 1952. En 1944 ingresó a estudiar Castellano en el Instituto Pedagógico de la Universida de Chile. Un año después creó el Conjunto de Arte Dramático de este establecimiento universitario. Fue uno de los fundadores del Teatro Experimental de la U. de Chile (1941), junto a otros destacados artistas como Ricardo Morales, Domingo Tessie, Belgica Castro, los hermanos Héctor y Santiago del Campo y Pedro Orthous. Éste fue el antecesor del Teatro Nacional Chileno. En 1946 logró la profesionalización de los integrantes del Teatro Experimental, gracias al aporte del Ministerio de Educación y la Universidad de Chile. En 1971 pasó a ser Miembro de número de la Academia chilena de la Lengua.

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